
"En el acto de pintar, expresa Eva, pienso en cómo distribuir el espacio de la tela, como si fueran los renglones en donde voy escribir mis palabras, mis manchas; trato de representar mi paisaje interior sin atarme a una estética determinada, utilizando tanto el negro como el color, en un antagonismo en lucha de emociones y pensamientos, una figura que emerge como un gesto, un cuadrado que nos contiene, pero no nos deja ser en nuestra verdadera geometría".